Guía publicada por la Sociedad Española de Investigación sobre Cannabinoides, en la que varios de los principales investigadores científicos en materia cannábica de España publican artículos relacionados con los aspectos medicinales de la planta y su consumo como droga de abuso.
No cabe ninguna duda de que vivimos tiempos excitantes para los que, como quienes escribimos algún capítulo de esta guía, nos dedicamos desde hace varios años a la investigación sobre los cannabinoides desde diferentes disciplinas científicas y formas de trabajo. Y son tiempos excitantes por bastantes razones aunque cabría destacar principalmente tres. Primero, por el avance, tanto cuantitativo como cualitativo, que está experimentando en la actualidad el conocimiento de estas sustancias y de sus mecanismos de actuación a nivel del organismo humano. Este avance es consecuencia principalmente de la descripción de que nuestro cerebro y también algunos órganos periféricos, fabrican, contienen y utilizan una serie de moléculas que denominamos cannabinoides endógenos o “endocannabinoides” que, aunque estructuralmente diferentes a los cannabinoides presentes en la marihuana, el hachís u otras preparaciones de la planta cannabis sativa, forman parte de un sistema de modulación del organismo que contiene las dianas sobre las que actúan los cannabinoides vegetales. Una segunda razón que explica el auge de la investigación sobre los cannabinoides deriva de las expectativas que han creado las posibles aplicaciones terapéuticas de estas sustancias, un tema de evidente actualidad y que desborda de hecho la frontera de lo estrictamente científico o clínico. Los investigadores están poniendo de manifiesto que la manipulación farmacológica de este nuevo sistema de modulación con moléculas progresivamente más selectivas, en cuanto a las dianas sobre las que pueden actuar, puede proporcionar beneficio terapéutico en diversas patologías, algunas de ellas huérfanas hasta el momento de eficaces tratamientos farmacológicos. Por último, se debe también mencionar que, a partir de la descripción de los distintos elementos que forman parte del sistema endocannabinoide, se empieza a disponer de las suficientes herramientas para analizar con objetividad el fenómeno del abuso de cannabis, una droga para la que, la falta de datos concluyentes acerca del mecanismo de actuación a nivel cerebral de sus principios activos, ha sumido en una situación de relativa interinidad que ha permitido interpretaciones extremas acerca de sus efectos sobre la salud, o bien comparándola en toxicidad con otras drogas como la heroína o la cocaína, o bien considerándola como poco peligrosa e, incluso, saludable.